Aprovisionamiento de los faros de la Antártida

INICIO > TEXTOS > Aprovisionamiento de los faros de la Antártida

Aprovisionamiento de los faros de la Antártida

Está por escribir todavía la  justa loa al heroísmo silencioso en que consumen su vida seres cuya estofá de buen temple trasciende apenas del estrecho círculo de sus actividades. Nos referimos, claro está, a la crónica simple como su propia vida, no a las obras de ficción en que con frecuencia aparecen como fondo pintoresco, o deformados por la ficción misma, que los recrea a su antojo.

Alla por el año cuarenta y dos, un temporal desatado sobre la Cordillera de los Andes nos había encerrado prematuramente,  con desacostumbrada violencia en un hotel de alta montaña habitado por esquíadores. Una desbandada general nos había hundido en la soledad, y, mochila a cuestas, aprovechando un claro en el temporal, ascendimos en busca del refugio de los meteorólogos que, a cuatro mil me­tros de altura, en el Paso del Cristo Redentor, atalayan el horizonte olfateandc el tiempo.

No nos animaba ninguna empresa heroica ni ansia alguna de aventura: nada nos atraía la vuelta precipitada a la gran ciudad, y en cambio sí ansiábamos el inaudito reposo de las altas cimas tanto como la influencia espiritual de los horizontes sin fin.

De aquellos días idílicos, en comunión directa con la Naturaleza en una de sus más puras expresiones, cabe el calor humano de unos hombres para quienes privaciones y sacrificios solo significan el cumplimiento de su deber, nació un…..

(texto incompleto)