José Suárez vuelto a su raíz salmantina

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José Suáréz era ya para muchos de nosotros un personaje de la lejana mitología local, más que historia; leyenda. Suáréz fue el autor de ese magnífico retrato de Unamuno sentado en lacima de un otero frente a La Flecha; de tantas otras foto­grafías de la ciudad y del campo salmantino. Suáréz era ya historia lejana. Amigos o familiares hablaban de sus viajes por Oriente, por America, de las fotos que allí hacía y que pocas veces llegaban a Salamanca.

 Pepe Suáréz, tras veintiocho años, ha vuelto a reencontrar sus raíces salmantinas. Gallego, en Salamanca se hizo y a Salamanca vuelve en horas de madurez, repletos su memoria y su archivo fotográfico de países, paisajes y paisanajes variados.

  • ¿Dónde has estado estos veintiocho años?


–  En Uruguay, en Punta del Este; en China, en Japón, en Estados Unidos, en Perú, en Chile, en Argentina, en Brasil, en Ceylán, en la India, en el Norte de África, en Suráfrica,

  • Qué hacías?
  •  Era corresponsal de prensa y la cámara me ayudaba. A Japón fui por vender una casa y me quedé bastante tiempo. Me interesó la cultura y el teatro japoneses. Al ir allí hay que olvidarse de todo lo que uno ha vivido. Como decía Ortega,  en los países exóticos es un recomienzo total.
  • ¿No has dejado nunca la fotografía?
  • No nunca y en América me hice ya profesional
  • ¿Cómo has vuelto a Salamanca?
  • A los 16 años vine a estudiar Derecho. A la hora de volver a las raíces es aquí donde las encuentro.
  • ¿Ejerciste la profesión en América?
  • Como abogado, nada. Con un trabajo manual me defendí al principio, luego el periodismo y la fotografía.
  •  Aquí sólo te recordamos como tofógrafo. ¿Qué es para ti la fotografía?
  • Una necesidad plástica de expresarme.
  • ¿Consideras importante el encuadre del tema?
  • Naturalmente, pero este se aprende visitando museos.
  • ¿Es para tí arte la fotografía?
  • No me  atrevo a decir que la foto sea arte. El fotógrafo observa y aprovecha.
  • ¿Crees en la influencia de la pintura?
  • Me presumo de buen fotógrafo.,, pero creo que soy un pintor fracasado.
  • ¿Cuándo empezaste a hacer fotografías?
  • Al terminar el bachillerato,  porque mi padre me regaló una máquina de fuelle.
  • ¿Qué buscas en tus fotos?
  • Conseguir un documento auténtico. Cuando lo logro, me alegro. En Japón presenté unas fotos de invierno, del deporte de ski y una casa fotográfica me invitó. Usted hace fotos como un japonés, me dijeron, Y hoy creo que yo soy un japonés y estoy acaso en período de karma por haber maltratado algún occidental. Los viajes los revivo gracias a mis fotos gue quizá por eso tienen tanto de anecdótico.
  • ¿ Haces fotos en color?
  • A veces, pero el color liga al cartel. Desaparece la composición, todo, la perspectiva la da el color. Interesa más que el fotógrafo traduzca en claroscuro los colores. A veces un término lejano puede, anular el principal.
  • ¿Para hacer una buena foto?
  • Creo que la máquina va sola. Hace falta instinto.
  • ¿Necesitas muchas pruebas para, aun foto buena?
  • Nunca son demasiadas. Me parece absurdo lo  de aquel fotógrafo de »Life», que hizo más de dos mil fotografías en Alaska para un reportaje de ocho.
  • ¿Necesitas siempre de la figura humana?
  • Me parece importante dar siempre una visión del hombre, recoger en un momnto estático el dinamismo de la persona, ese momento de vitalidad.

Con Suárez sé podría hablar durante mucho tiempo y de muchas cosas, como sus cuentos japoneses que aún tiene inéditos y de esa gran exposición de su obra que ahora nos debe; el testimonio de un español disparado por la historia en las múltiples direcciones de la rosa de los vientos y que echó raíces de mocedad en Salamanca y ligado por esas raíces a Salamanca vuelve, ¡Bien venido!                                                        

EMÍLIO SALCEDO